Una de las mayores negligencias en que incurrió el ser humano fue ignorar a Dios. Al hacerlo se produjo un mal funcionamiento de sus alarmas internas. Quien se aleja de la deidad pierde sensibilidad. Prueba de ello son la corrupción, la injusticia y la violencia en sus múltiples manifestaciones.

Quien adquiere un automóvil no arroja a la basura su manual de instrucciones, pues sabe que de hacerlo, a su tiempo se encontrará con serios problemas. Ese pequeño libro lo mantiene conectado con el fabricante. ¡Cómo nos hemos alejado de nuestro creador! ¿Será esa la principal causa de los fallos en el sistema interno y de tantos incidentes a los que se ha dado en llamar accidentes? Se admita o no, resulta evidente que alejarse del creador genera dolor.

Por el hecho de ser tripartitos (ver 1 Tesalonicenses 5:23), el cansancio puede darse:

  • En el área espiritual.
  • En el área almática (mente, emociones, voluntad).
  • En el área física.

Somos seres vivos complejos, una combinación de tres elementos básicos: espíritu, alma y cuerpo –por este orden–. No es casualidad que el apóstol Pablo sitúe en primer lugar al área espiritual, la cual suele ser la más descuidada. Vivir una correcta espiritualidad es vital para la salud integral.

Te acabas agotando interiormente cuando el área espiritual:

  • Se ignora.
  • Se descuida.
  • Se menosprecia.
  • Se nutre de fuentes incorrectas.

Síntomas de agotamiento en el área espiritual

Algunos pueden encajar en otras categorías.

  • La lectura de la Biblia se vuelve un lastre.
  • Disminuye la calidad y la cantidad del tiempo empleado en la oración.
  • Escuchar prédicas y pensar en “lo bien que le sentaría a tal persona esa palabra”.
  • Buscar a Dios solo cuando tienes que compartir en la reunión y no para el disfrute suyo (de Dios) y tuyo.
  • Aceptar que las cosas no van a cambiar o, que de hacerlo, será para empeorar.
  • La incredulidad va ganando terreno en tu vida, aniquilando todo rastro de fe.
  • Aumentan tus pensamientos negativos o pecaminosos.
  • Comienzas a albergar ideas incorrectas respecto a Dios y a su amor.
  • Pragmatismo y hedonismo. Invertir más tiempo en placeres que en deberes.
  • Dedicación exclusiva a lo personal y descuido de lo grupal.
  • Reacciones desproporcionadas e irracionalidad.
  • Desgana. Hacer las cosas sin motivación o por temor a las consecuencias.
  • Enfocarse más en los problemas que en las soluciones.
  • Uso de un lenguaje negativo (“no puedo, no sé hacerlo mejor, no lo soporto más, esto es imposible”…).
  • Aislamiento.
  • Deterioro de las relaciones.
  • Discusiones constantes.
  • Mínima manifestación del humor.
  • Sentimientos de soledad.
  • Pérdida del propósito de vivir.
  • Desperdicio del tiempo.
  • Conformismo.

Síntomas de agotamiento en el área del alma (mente, emociones, voluntad)

Algunos pueden encajar en otras categorías.

  • Disminución del tiempo y esfuerzo invertidos en tu formación y especialización.
  • Incremento del tiempo dedicado al ocio en detrimento de otras actividades que favorecen tu crecimiento personal.
  • Pensar que la vida es rutina y que nada asombroso llegará a suceder.
  • Problemas para conciliar el sueño.
  • Aparición de algunas enfermedades.
  • Incremento de la negatividad.
  • Las defectos de la gente parecen multiplicarse con la misma rapidez que tus virtudes.
  • Culpar a otros por tus adversidades.
  • Llegar tarde a las reuniones.
  • Pérdida de entusiasmo.
  • Aburrimiento.
  • Desinterés por los problemas ajenos.
  • Apatía.
  • Mediocridad en la ejecución de las tareas.
  • Actitud defensiva ante las personas.
  • Amargura y resentimiento.
  • Impaciencia.
  • Aislamiento.
  • Pérdida o disminución del humor.

Síntomas de agotamiento en el área física

Algunos pueden encajar en otras categorías.

  • Dificultad para levantarse en las mañanas. Madrugar se convierte en misión casi imposible.
  • Acumulación de tareas inconclusas. Tu agenda empieza a colapsarse.
  • Abandono de las labores del hogar.
  • Trabajos relativamente sencillos y que requieren poco esfuerzo, se visualizan como tareas extenuantes, lo que dificulta la realización de los mismos.
  • Descuidar la correcta alimentación. Uso y abuso de comida rápida.
  • Disminución de la fuerza física.
  • Mal carácter e irritabilidad.
  • Ansiedad.
  • Depresión.
  • Enfermedades permanentes.

Para mantenerte en forma debes cuidarte. Eso implica:

  • Alimentación correcta.
  • Ejercicio periódico.
  • Limpieza constante.
  • Protección permanente.
  • Sabio y sano descanso.

Tomado del libro: Liderazgo. De la extenuación a la pasión.

Agotamiento
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