Miguel Ángel Acebal

Coronavirus y relaciones humanas

Si algo ha revelado la aparición del coronavirus es la calidad y variedad de las relaciones humanas. La adversidad manifiesta lo mejor y lo peor del ser humano. Por otro lado, nos vemos obligados a permanecer en nuestros hogares durante varias semanas. ¿Qué tal lo llevaremos? ¿Saltarán chispas? 

Si algo debemos aprender los humanos es el arte de relacionarnos. Pero no cualquiera puede aprender, porque todo aprendizaje requiere humildad (fruto escaso). Consideremos hoy las enseñanzas de Jesús, el Maestro por excelencia.

“De la higuera aprended la parábola: cuando su rama ya se pone tierna y echa las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que Él está cerca, a las puertas” (Marcos 13:28,29).

Jesús dijo a sus discípulos: “¡Aprended!”. Una de las tareas de todo hombre y mujer es mantenerse en continuo aprendizaje. La cabeza y el corazón requieren tanto entrenamiento como los músculos. Con la correcta predisposición, hasta de una higuera se pueden extraer valiosas lecciones; pero sin la adecuada actitud, las mejores enseñanzas no producirán el fruto esperado.

El apóstol Pablo exclamó: “¡He aprendido!” (Filipenses 4:11 DHH). El texto completo dice así: “No lo digo porque yo esté necesitado, pues he aprendido a contentarme con lo que tengo”. Si Pablo afirma que ha aprendido es porque antes no lo había hecho. Aprender algo nuevo y bueno es siempre motivo de celebración.

Respecto a nuestras relaciones, cabría preguntarse:

  • ¿Qué he aprendido últimamente?
  • ¿De quién lo he aprendido?
  • ¿Quién es mi mayor influencia?
  • ¿Lo aprendido me ayuda a relacionarme mejor con mis semejantes?
  • ¿Mi corazón se ha sensibilizado o endurecido en las últimas semanas?
  • ¿Qué enseñanza ha mejorado notablemente mi vida? ¿Qué enseñanza la ha arruinado?

Aprendamos a llevarnos bien

“¡Aprendan a hacer el bien, esfuércense en hacer lo que es justo, ayuden al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan los derechos de la viuda!” (Isaías 1:17 DHH).

“¡Aprendan!”. Qué palabra tan sencilla aunque difícil de asimilar para muchos. Sabemos lo fácil que resulta dejarse llevar por enseñanzas sin sentido, pero ir contracorriente para incorporar normas de justicia que repliquen el carácter de Dios, implica esfuerzo.

“¡He aprendido!”. Aunque deseamos aprender lo bueno, corremos el riesgo de incorporar lo malo. Chismes, quejas, murmuración, vejaciones, etc. se propagan a diario a través de conversaciones e innumerables canales de comunicación.

“Los nuestros deben aprender a hacer lo que es bueno, y ayudar a otros. Así vivirán como personas útiles” (Tito 3:14 TLA). “Que nuestros hermanos aprendan a ser los primeros en la práctica del bien, ayudando en las necesidades más apremiantes, para que no sea su vida como un árbol sin frutos” (Tito 3:14 BLP).

La tarea de padres, docentes y líderes

Muchas personas no han aprendido a hacer lo bueno, pues la cultura de donde proceden, experiencias vividas, u otros factores, les enseñaron a sobrevivir devolviendo el mal con el mal. Aquí es donde entra el papel del buen dirigente. Pablo escribiría a Timoteo: “Enséñales que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, generosos y prontos a compartir…” (1 Timoteo 6:18 LBLA). “Hasta que yo llegue, dedícate a leer las Escrituras a la iglesia, y a animar y a enseñarles a los creyentes” (1 Timoteo 4:13 NTV).

Nota las tareas del líder:

  • Leer las Escrituras a la iglesia.
  • Animar.
  • Enseñar (reeducar).

Difícilmente cambiarán las criaturas sin la intervención de las Escrituras.

Querido lector, retomemos la noble tarea del aprendizaje, pero del aprendizaje basado en las Escrituras, consejeras fieles y útiles. Filtra toda instrucción que minimice su influencia, porque “… sus enseñanzas pueden hacerte sabio…” (2 Timoteo 3:15 TLA).

Aprendamos a relacionarnos los unos con los otros.


Imagen cortesía de Simon Matzinger en Unsplash.

4 comentarios en “Coronavirus y relaciones humanas

  1. Muy cierto, este tiempo es un tiempo de prueba no solo por el virus sino las familias y relaciones serán probadas. Un abrazo.
    Aprendamos a escuchar lo que el Señor nos dice en su palabra. Ama a tu prójimo como a ti mismo.

  2. Muy bueno Miguel Ángel. Es cierto que buscamos un milagro y el milagro es todos los días.
    Aprendiendo día a día a vivir.

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