Tras un largo viaje en avión llegas a tu destino. Al recoger tu equipaje compruebas que te falta una de tus cuatro maletas. Tal vez la aerolínea la extravió, la perdiste tú, o un hábil ratero te la birló en un descuido.

La aerolínea te mostrará la realidad acerca de tu maleta tras confirmar si la tienen o no. Si no aparece, los centros comerciales te ofrecerán la posibilidad de adquirir una maleta nueva, la policía te proporcionará esperanza al decirte que hará todo lo posible por averiguar el paradero de tu maleta, y no faltará el amigo, tan sincero como falto de juicio, que te espete la frasecita: “¡Ya te dije que prestaras atención a tu equipaje!”.

Con la felicidad perdida ocurre algo similar. No te consuela que te recuerden que la perdiste, no quieres que te vendan una maleta (tú quieres recuperar lo que hay adentro), las palabras de ánimo de una autoridad no siempre te consuelan, y aún menos te ayuda que algún listillo te suelte un “¡te lo dije!”.

Lo externo no puede consolarte cuando lo interno está vacío. Nuestro mundo hará énfasis en que adquieras una maleta nueva, pero lo único que conseguirás con ello es tener una maleta tan nueva como vacía.

Este libro te ayudará a recuperar aquello que extraviaste o alguien te robó, y que no es otra cosa que tu felicidad. Para ello vamos a identificar doce deslices que, cual ladrones o despistes, pueden haber afectado tu alegría. En sus páginas hallarás verdades potencialmente liberadoras y principios impopulares, aunque sanadores.

Recuperemos lo más importante, aquello que había dentro de tu maleta. La felicidad regresará a tu vida para formar parte de tu cotidianidad. ¿Listo para trasladarte a una vida mejor?


Imagen cortesía de Jake Hills en Unsplash.