¡Cuántos descubrimientos e inventores ha parido la historia! Aunque cada persona podría confeccionar su lista de inventos favoritos, destacaríamos, entre otros, el automóvil, la rueda, Internet, la energía nuclear, la radio, el lenguaje, la agricultura, la imprenta, la lámpara de incandescencia, la penicilina, la computadora, el microondas, la televisión, el GPS, el código de barras, el avión, etc. Cuánto han contribuido a mejorar nuestra calidad de vida algunos de estos aparatitos (incluyo el Airbus A380 en la categoría de “aparatito”).

Y tú, ¿cuál crees que ha sido el mejor invento?

Aunque no solemos traer al pensamiento a tantos descubridores, qué agradecidos hemos de estarles por contribuir al bienestar de la humanidad. Lo mismo ocurre con lo que, a mi parecer, es el mejor invento, y sin el cual no podríamos disfrutar el resto. ¿Quieres saber cuál es? ¡La vida!

En Hechos 3:15 leemos que el apóstol Pedro se refirió a Jesús como el Autor de la vida. Así es. En él estaba la vida, y la que ofrece no es redundante sino abundante.

Si te sientes agradecido por un hombre como Fleming y su penicilina, ¿no habrías de mostrar gratitud a Jesús por el hecho de crear la vida, concederte el beneficio de disfrutarla, y ofrecértela en abundancia? Solo el egoísmo te puede arrastrar a la ingratitud y al olvido de aquel que murió en tu lugar para que tu vida pase de la abundancia a una eternidad con Dios.

Cuando disfrutes un viaje en automóvil, te conectes a Internet, o a la noche enciendas la luz de tu hogar, recuerda a aquellos que lo hicieron posible. Y como eso demuestra que estás vivo, agradece a Dios el poder disfrutar un día más de vida.

¡Hoy decido ser agradecido!

“Por cada nueva mañana con su luz, por el descanso y el refugio de la noche, por la salud y los alimentos, por el amor y los amigos, por todo lo que tu bondad nos da”. Ralph Waldo Emerson.

El mejor invento
5 (100%) 1 vote