Se cuenta que un anciano viajaba en tren al lado de un joven universitario quien estudiaba su libro de ciencias. El anciano ojeaba un voluminoso libro de tapa negra. Percatándose de que se trataba de la Biblia, el joven interrumpió la lectura del anciano:

– Señor, ¿cree usted en ese libro repleto de fábulas y cuentos?

– Sí, pero no es un libro de cuentos, es la Palabra de Dios. ¿Estoy equivocado?

– ¡Por supuesto! Debería estudiar Historia Universal. Vería como la Revolución Francesa mostró la miopía de la religión. Solo las personas sin cultura creen todavía en esa fábula de que Dios hizo el mundo en seis días. Debería saber lo que nuestros científicos dicen al respecto.

– ¿Es eso lo que nuestros científicos dicen acerca de la Biblia?

– Mire, he de bajarme en la próxima estación. No tengo tiempo de explicarle más detalles. Si me da su tarjeta le enviaré lo antes posible material científico por correo.

El anciano accedió a la petición del joven. Abrió su bolso y le entregó una tarjeta al muchacho. Cuando este la leyó, inclinó su cabeza totalmente abochornado, pues en ella podía leerse: Doctor Louis Pasteur. Director General del Instituto de Investigaciones Científicas. Universidad Nacional de Francia.

Bien fue dicho que “hablar es el arte de sofocar e interrumpir el pensamiento”. Thomas Carlyle.

El libro de tapa negra
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