“Aunque comenzaste con poco, terminarás con mucho” (Job 8:7 NTV).
 
Un amigo me regaló una semilla de mostaza. Como mis manos son “algo grandes”, acabó escurriéndose entre mis dedos.
 
En Mateo 13:31,32, Jesús explicó que tan diminuta semilla puede convertirse en la planta más grande del huerto, crecer hasta llegar a ser un árbol y albergar en sus ramas los nidos de las aves.
 
Existen miles de microorganismos solo visibles a través de microscopios; sin ellos la vida sería imposible. En las pequeñas cosas se halla la vida, ¡jamás olvides esto!
 
La naturaleza grita: “¡Nunca menosprecies lo pequeño!”.
  • Pequeños esfuerzos edifican grandes obras.
  • Pequeños detalles construyen grandes relaciones.
  • Pequeños sacrificios marcan el destino de las personas.
  • Pequeños hábitos crean sólidos caracteres.
  • Cuando lo poco de muchos se junta, se obtiene lo mucho. Jesús tomó cinco panes de cebada y dos pececillos para alimentar a unos cinco mil hombres (Juan 6:9). Tu poco en sus manos puede multiplicarse.
  • Las constantes –aunque en apariencia insignificantes– peticiones de una viuda, desbloquearon las puertas del palacio de justicia (Lucas 18:1-5).
  • Los árboles imponentes caen con golpes de hacha insistentes.
  • Un te amo diario facilita relaciones perennes.
  • Un pequeño acto de servicio construye un gran sentido de valía.
  • Escribe breves párrafos a diario y darás a luz un libro.
Lo minúsculo puede convertirse en mayúsculo. La constancia en los pequeños actos te conducirá al logro de grandes objetivos. Rick Warren escribió: “El roble solo es una pequeña nuez que se negó a ceder”.
 
No menosprecies los pequeños detalles. Medita en lo que puedes llegar a construir por medio de pequeños actos de bondad.
 
A veces el éxito no se alcanza realizando grandes cosas una vez, sino pequeñas cosas muchas veces. La perseverancia edifica mejor estancia que la inconstancia.
 
“Nunca olvides que todo comenzó cuando dibujé un ratón”. Walt Disney.
 

Imagen cortesía de Bruno Nascimiento  en Unsplash