¿Qué es lo que ves?

“Jesús recorría todos los pueblos y las ciudades. Enseñaba en las sinagogas, anunciaba las buenas noticias del reino de Dios, y sanaba a la gente que sufría de dolores y de enfermedades. Y al ver la gran cantidad de gente que lo seguía, Jesús sintió mucha compasión, porque vio que era gente confundida, que no tenía quien la defendiera. ¡Parecían un rebaño de ovejas sin pastor!” (Mateo 9:35,36 TLA).

Al ver las multitudes Jesús no las criticó. Su compasión afectó su visión y por ello no vio personas, sino ovejas sin pastor y un campo de mies ávido de obreros. Esa compasión lo llevó a formar y a comisionar a su equipo de doce. La forma en cómo mires a las personas determinará el contenido y la pasión de tu oración. Miradas frías, oraciones nulas o frías. Si contemplas a las personas con juicio, juicio pedirás a Dios, pero del amor nacerá la inquietud de rogarle que envíe obreros a su mies, disponiéndote a encabezar la lista.

El escultor italiano Agostino d’Antonio trabajó duramente en un gran trozo de mármol, pero al final se cansó. Otros escultores intentaron darle forma pero sin éxito, de modo que aquel pedazo de mármol fue almacenado junto a otros restos. Pero un día, un hombre llamado Miguel Ángel observó el mármol y comenzó a trabajarlo, logrando esculpir una majestuosa obra: el David.

Me divierten esos programas en los que alguien invierte una importante cantidad de dinero en un coche hecho polvo. Pese a los reproches de socios y amigos el adquirente no se inmuta, pues visualizó el coche reconstruido. Su visión lo domina y lo vuelve inmune a la oposición. Contempla con detenimiento, y una peculiar sonrisa, aquello que los demás consideran chatarra. Se lleva al taller su coche y comienza a desmontarlo. Trabaja incansable en él y días después lo presenta al público. Los escépticos, asombrados callan. No dan crédito a lo que ven. Aquel loco transformó la chatarra en un vehículo de ensueño. No solo logró restaurarlo sino que obtuvo beneficios al incrementar su valor. ¿Te resulta familiar esta historia?

El pastor Doss Nathan Jackson enseñaba: “La magnitud de un líder está dada por la profundidad de sus convicciones, el grado de sus ambiciones, el ángulo de su visión y el alcance de su amor”. Mirándote, Jesús te amó. Observándote, te vio completado, aun cuando muchos te veían acabado. Él siempre creyó en ti, por esa razón sigue moldeando tu carácter.

Debes creer en ti y en lo que Dios hará en las personas que han depositado su fe en Él. Dios trabajó, trabaja y seguirá trabajando para dar a sus hijos la mejor de las formas, simplemente porque Él no mira como nosotros.

Tomado del libro Liderazgo. De la extenuación a la pasión.

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