Recupera la ilusión

Recupera la ilusión

Desilusión es pérdida de la ilusión.

Aunque generalmente se relaciona el término ilusión con la esperanza, los anhelos personales, un profundo deseo, e incluso con la fe (la certeza de que algo maravilloso ocurrirá en breve), ilusión es definida por la RAE como “concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos”.

Una ilusión puede ser una distorsión de la percepción, en otras palabras, cuando lo percibido no se corresponde con la realidad. Un ejemplo conocido son los espejismos, cuando se cree ver algo (agua) que en realidad no existe.

Cuando lo que esperas o anhelas encontrar o experimentar, no coincide con lo que en verdad experimentas, se produce, como si de un espejismo se tratara, la desilusión. Pero el problema con la desilusión no se encuentra en el agua que se cree ver, sino en quien cree ver el agua. Somos nosotros quienes erramos en la apreciación de la realidad. El problema no está en el objeto al que se apunta sino en el sujeto, quien apunta.

La desilusión se produce cuando nuestras expectativas respecto a algo o a alguien no se corresponden con la realidad. Si nuestro ojo “ve” mal, nos llevaremos más de un trompazo. Tal vez la desilusión se deba a que esperamos demasiado de una persona, de una empresa, de una organización, o de la vida en su conjunto.

Si creemos que todo va a salir bien, que nadie nos fallará o dañará jamás, o que la vida es asombrosamente perfecta, sufriremos más de una desilusión, la cual dará paso a la decepción, definida en wordreference como la “frustración que se da al desengañarse de lo que no satisface nuestras expectativas”.

Millones de personas sufren el mal de la decepción. Se sienten decepcionadas con algunos de sus amigos o familiares, con la clase política, con su equipo favorito de fútbol, con sus compañeros en la universidad, con sus encargados o superiores en el trabajo, e incluso con el mismo Dios, al cual acusan de esconderse, callarse o ausentarse. Hay personas que, tras seguir sus propios locos caminos, y cobijar una altas e irreales expectativas, culpan a Dios cuando recogen el fruto de sus malas decisiones.

“Hay gente insensata que arruina su vida ella misma, pero luego le echa la culpa al Señor” (Proverbios 19:3 PDT). La versión TLA (Traducción en lenguaje Actual) es más enfática: “El tonto fracasa en todo, y luego dice: ¡Dios tiene la culpa!”.

¿Cómo recuperar la ilusión?

  • Sé realista. Algunas personas son chismosas y se enfurecen si otras hablan mal de ellas. No tiene sentido. Como dice el refrán: “Si cuando fuiste martillo no tuviste clemencia, ahora que eres yunque ten paciencia”.
  • Sé objetivo.
  • No idealices a nadie. Todo príncipe azul tiene algo de sapo.
  • No te creas mejor de lo que realmente eres. No te creas peor de lo que realmente eres.
  • Ten cuidado con el pernicioso perfeccionismo. Recuerda que nadie es perfecto, ¡y tú tampoco! No existe don Paco el que no peca.
  • Sé sencillo (no simple).
  • No seas problemático, de esos que de todo crean un problema.
  • Disfruta la vida y sus pequeños detalles.
  • Sé agradecido por lo que tienes (aunque te parezca poco). Mira lo que San Pablo escribió: “Sé bien lo que es vivir en la pobreza, y también lo que es tener de todo. He aprendido a vivir en toda clase de circunstancias, ya sea que tenga mucho para comer, o que pase hambre; ya sea que tenga de todo o que no tenga nada. Cristo me da fuerzas para enfrentarme a toda clase de situaciones” (Filipenses 4:12,13).
  • Enfócate en lo que tienes, no en lo que te falta.
  • Busca entregar felicidad, y no te obsesiones con recibirla.
  • Enfócate en dar, más que en recibir.
  • Recuerda que quien más genera, más prospera, y quien más espera, más se desespera.
  • En ocasiones, tal vez debas buscar una alternativa a tu camino.

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Imagen cortesía de Nathan Anderson. Unsplash.


 

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2 Replies to “Recupera la ilusión”

  1. Realmente estás palabras son perlas de gran precio que olvidamos que debemos prestarle atención y trabajarlas día a día en nuestro carácter.
    Pero mejor Aún !!!!! Dejemos que Dios nos ayude. No?? Al fin y al cabo el es creador y nos conoce mejor que nosotros mismos

    Gracias MIGUEL Angel

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