Apaga el fuego del resentimiento

“Las personas con resentimiento se mueren antes”; este era el titular que rezaba en la contraportada del diario La Vanguardia.

Everett Worthington es un ingeniero nuclear, psicólogo e investigador sobre los asuntos relacionados con el perdón. Durante una entrevista explicaba lo siguiente: “Tener resentimiento, no perdonar, tiene graves repercusiones en la salud: eleva el riesgo de infarto y debilita el sistema inmunitario. Lo que significa que los que no perdonan están en riesgo de contraer cualquier enfermedad… El rencor eleva los niveles de cortisol, lo que provoca que los tejidos neuronales reduzcan su grosor un 25 %; se nos encoge el cerebro. Y también afecta a las funciones digestivas, sexuales y respiratorias; influye en todos nuestros órganos y afecta a nuestra salud mental (depresión, ansiedad y rabia). Estadísticamente, las personas con resentimiento mueren antes”.

La Biblia es un compendio de sabiduría y un manual de salud mental, emocional, espiritual, relacional (social) y física. Aquel que nos diseñó y creó, conoce los mecanismos para que lleguemos a experimentar una vida abundante. Dios nos ama y anhela nuestro bien, pero ese bienestar interior y externo pasa por el reconocimiento de nuestra necesidad y la aceptación de las faltas que hayamos cometido contra el cielo y contra otros, entre las cuales se halla el resentimiento o la falta de perdón.

Un compañero decía que las multas de tráfico son los únicos impuestos que uno se autoimpone. Cuando Jesús estableció la obligación de perdonar los erores ajenos, no lo hizo pidiendo un favor: “¡Sed buenos y hacedme caso, porfa!”. Como en el ejemplo de las señales de circulación, cuando cumplimos las leyes nosotros somos los primeros beneficiados.

Tal y como hemos visto en el artículo del diario, las personas con resentimiento se mueren antes. Jesús lo sabía y por ello enseñó el poder del perdón en una época donde -como hoy- el odio campaba a sus anchas. Perdonar es bueno para la salud. El perdón es un buen conservante. Como alguien expresó en una ocasión: “Quien guarda rencor es como quien toma veneno y espera que su enemigo reviente”.

El resentimiento es un fuego interno que conviene apagar lo antes posible.

Las personas con resentimiento se mueren antes
4 (80%) 1 vote