No existe nadie mejor capacitado para explicar cada frase de un libro que su autor. ¿Quién como el pintor de un cuadro proporcionará significado a cada trazo y color? El diseñador de un hardware conoce como pocos los entresijos de sus entrañas, y el experto que crea código fuente es quien entiende las intimidades del sitio web que acaba de diseñar. Si aceptamos el hecho de que Dios ha sido quien nos ha diseñado y creado, concluiremos que nadie mejor que Él conocerá el interior del ser humano. La complejidad del hombre movió al creador a imprimir un manual. Siguiendo sus instrucciones al pie de la letra, alcanzará una vida exitosa. Ese manual se conoce con el nombre de Biblia.

Cada aparatito que adquirimos para hacernos la vida más útil, lleva incorporado un manual de instrucciones; el fabricante lo puso ahí para ser leído. Seguirlo cuidadosamente garantizará un correcto funcionamiento. Al observar la vida concluimos que fue perfecta en su creación, pero es imperfecta en su administración. La razón principal de tanto dolor y adversidad no se halla en quien nos proporciona vida, sino en nosotros, quienes la administramos.  Ignorar al fabricante y su manual de instrucciones produce graves inconvenientes.

¡“Dios no me importa”! fue la respuesta que un hombre ilustre esgrimió, cuando un periodista se interesó por sus creencias. Pasar de Dios es una de las principales razones de tanto sufrimiento. Las personas tendemos a crear nuestros propios manuales de instrucciones, y solemos fabricar una religión “a la carta”.

Pero desde que descuidamos el manual de instrucciones divino, muchas cosas dejaron de marchar bien. El humano empezó a comportarse como un animal, y en ocasiones, incluso peor, matando, odiando y dejándose por el camino los afectos más elementales y naturales. Una de las primeras locuras que hizo el hombre alejado de Dios fue asesinar a su propio hermano.

El cansancio y agotamiento del humano creado tiene su raíz en el abandono, voluntario o involuntario, de las instrucciones dadas por el divino creador. La buena noticia es que aún estamos a tiempo de revertir la situación si nos volvemos a Él. Cuando algo no te funcione, revisa el manual de instrucciones.

Cuando algo falle revisa el manual
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