Estas columnas deben labrarse, trabajarse hasta que alcancen la solidez y robustez requeridas. Todas comienzan con la “I” de Iglesia.

  1. Interés.
  2. Iniciativa.
  3. Investigación.
  4. Inteligencia.
  5. Integración.
  6. Integridad.
  7. Inmortalidad.

1. Interés.

“Inclinación hacia alguien o algo. Atención que se pone en algo”.

Todo comienza con interés; todo muere por la falta de interés. La fe verdadera se manifiesta en el interés de las personas por Jesús y en el interés de quienes siguen a Jesús por aquellos que no lo siguen.

“Si alguno quiere venir en pos de mí” (Mateo 16:24 RVR 1960). Una iglesia no es un grupo de personas forzando a otras, sino un grupo de personas interesadas en otras, especialmente en la persona de Jesús. “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba” (Juan 7:37 RVR 1960).

“Aconteció después de estas cosas, que el copero del rey de Egipto y el panadero delinquieron contra su señor el rey de Egipto. Y se enojó Faraón contra sus dos oficiales, contra el jefe de los coperos y contra el jefe de los panaderos, y los puso en prisión en la casa del capitán de la guardia, en la cárcel donde José estaba preso. Y el capitán de la guardia encargó de ellos a José, y él les servía; y estuvieron días en la prisión. Y ambos, el copero y el panadero del rey de Egipto, que estaban arrestados en la prisión, tuvieron un sueño, cada uno su propio sueño en una misma noche, cada uno con su propio significado. Vino a ellos José por la mañana, y los miró, y he aquí que estaban tristes. Y él preguntó a aquellos oficiales de Faraón, que estaban con él en la prisión de la casa de su señor, diciendo: ¿Por qué parecen hoy mal vuestros semblantes? Ellos le dijeron: Hemos tenido un sueño, y no hay quien lo interprete. Entonces les dijo José: ¿No son de Dios las interpretaciones? Contádmelo ahora” (Génesis 40:1-8 RVR 1960).

El interés de José se manifestó:

  • En su mirada sincera. “Vino a ellos José por la mañana, y los miró, y he aquí que estaban tristes”.
  • En sus preguntas sinceras. “Y él preguntó a aquellos oficiales de Faraón, que estaban con él en la prisión de la casa de su señor, diciendo: ¿Por qué parecen hoy mal vuestros semblantes?”.
  • En el papel que le concedió a Dios como aportador de significado. “No son de Dios las interpretaciones”.
  • En la calidad de su implicación. “Contádmelo ahora”.

El interés se manifiesta en la acción, no se queda en sentimientos o intenciones.

Resulta lamentable que algunos personajes relacionados con la expresión creencia, sean los más inclinados a la indiferencia. Nuestras acciones revelan la calidad e intensidad de nuestro interés. Una iglesia sin la columna del interés por Dios y por las criaturas que sufren, no perdurará en el tiempo.


2. Iniciativa.

“Que da comienzo a algo. Acción de adelantarse a los demás en hablar u obrar. Capacidad personal que inclina a esta acción”.

La iniciativa inicia y activa.

Iniciativa es la predisposición para hacer algo que mantenga viva la congregación. La iniciativa se traduce en acciones y se ejemplifica en Proverbios 6:6-8. “Ve a la hormiga, oh perezoso. Mira sus caminos, y sé sabio; La cual, no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento”.

La pereza es la razón primera de la muerte de muchas congregaciones. Existe un sedentarismo físico que genera graves enfermedades para el cuerpo, y un sedentarismo espiritual que destruye el cuerpo de Cristo. La iglesia es luz y sal. Sal es un sustantivo y un verbo (salir). Una iglesia sin iniciativa (por su falta de interés por un mundo en decadencia), no saldrá de sus cuatro paredes. Cuando abandona su reto (misionero), se convierte en un ghetto (gallinero).


3. Investigación.

“Indagación, búsqueda. Estudio profundo de alguna materia”.

La investigación abraza:

  • la autoevaluación.
  • la innovación.
  • la adaptación.
  • la disposición a realizar cambios.
  • la predisposición.
  • la humildad para identificar y admitir las carencias.

El interés genera acción y la búsqueda de la excelencia. Una actitud excelente unida a la genuina preocupación por el crecimiento cualitativo y cuantitativo, es el origen de toda investigación. Anhelar mejorar nos llevará a investigar. El conformismo es la muerte de todo organismo.


4. Inteligencia.

“Habilidad, destreza y experiencia. Facultad de conocer, analizar y comprender”.

La negligencia es el enemigo número uno de la inteligencia, ya que la sabiduría, como norma general, no se hereda, se obtiene con esfuerzo.

La sabiduría y la inteligencia generan prudencia; esta nos libra del mal y protege nuestra integridad.

“Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, y la ciencia fuere grata a tu alma, la discreción te guardará; te preservará la inteligencia” (Proverbios 2:10,11 RVR 1960).

“Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; No te olvides ni te apartes de las razones de mi boca; No la dejes, y ella te guardará; Ámala, y te conservará. Sabiduría, ante todo; adquiere sabiduría; Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia. Engrandécela, y ella te engrandecerá; Ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado. Adorno de gracia dará a tu cabeza; Corona de hermosura te entregará” (Proverbios 4:5-9 RVR 1960).

Con sabiduría se hace la guerra… El que gana almas es sabio…

No podemos servir con puños y mentes cerradas a quien murió con sus brazos abiertos.

Pablo escribió a Timoteo, su discípulo e hijo amado: “Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza” (1 Timoteo 4:13). Muchas iglesias han sido destruidas por enseñantes que ni calificaban como estudiantes. El orden es: primero la lectura, luego la enseñanza.

“La sabiduría edificó su casa” (Proverbios 9:1). La sabiduría labra y la estupidez convierte a la oveja en cabra.


5. Integración.

“Incorporación o inclusión en un todo”.

En el Nuevo Testamento destacan palabras relacionadas con el concepto familia tales como adopción (Efesios 1:5), herencia (Efesios 1:11) o sello (Efesios 1:13), que se relaciona con la pertenencia a alguien.

La historia del buen samaritano es un ejemplo de integración.

“Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás. Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. Asimismo, un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo” (Lucas 10:25-37 RVR 1960).

Nota las distintas actitudes:

  • El sacerdote: “Viéndole, pasó de largo”.
  • El levita: “Viéndole, pasó de largo”.
  • El samaritano: “Viéndole, fue movido a misericordia”. El interés genera movimiento… “Fue movido”.

Integrar es introducir. “Lo llevó al mesón y cuidó de él” (Lucas 10:34). Pero la iniciativa surgió del interés (la columna número uno) del samaritano por el herido. Introducir para cuidar, no para aparentar; no para fanfarronear acerca de cuántas personas asisten a la iglesia.

Integración es aceptación. Aunque rechacemos los comportamientos, abrazamos a las personas. El padre abrazó al hijo pródigo (pese a su mal olor), aunque este tuvo que ser lavado y mudado para permanecer en la casa.


6. Integridad.

“Rectitud”.

No se levanta un templo sin ejemplo. La verdadera integridad pasa por un nuevo nacimiento y este solo se produce a través de un encuentro personal con Dios, tal como sucedió con Saulo y como enseñó Jesús a Nicodemo (Juan 3:1-8). Una correcta intimidad con Dios nos lleva a la integridad. Llevarnos bien con Dios se traducirá en un carácter tratado y un temperamento templado. Las personas identifican rápidamente a un hipócrita, pero abren su corazón a la persona íntegra.

Toda maldad es el resultado de la ignorancia (falta de inteligencia) y de una incorrecta intimidad con Dios.

La intimidad correcta con Dios incluye una adecuada comunicación:

  • hablar con Dios.
  • escuchar a Dios.
  • obedecer a Dios.
  • amar a las criaturas de Dios.

La principal preocupación de una iglesia no habría de ser contemplar muchos ojos (asistentes), sino concebir muchos hijos (discípulos), e hijos que reflejen el ADN de su padre Dios. No es un asunto de cuerpos presentes, sino de seres ardientes. Una iglesia debiera parecerse a un santuario más que a un escenario, simple espectáculo y efectos de luz y sonido carentes de sentido.

En muchas iglesias abundan las vacas sagradas y escasean las ovejas consagradas. Y cuando la columna de la integridad tiembla, la iglesia corre el riesgo de convertirse en un esperpento.


7. Inmortalidad.

“Imposibilidad de morir”.

Una empresa busca rentabilidad; una iglesia se ocupa de la inmortalidad. La pérdida o salvación del alma son asuntos capitales. El mundo se enfoca en el dinero y Dios en que te salves del juicio venidero. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas” (Juan 3:16-20 RVR 1960).

Solo hay dos caminos: uno conduce a la condenación y otro a la salvación. Ojalá existiera “un camino del medio”, pero la Biblia no lo menciona.

“También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios” (Lucas 12:16-21 RVR 1960).

“Necio” es el epíteto que recibe todo aquel que descuida su alma. Necia es la iglesia que descuida su labor evangelizadora. Hay que advertir del peligro que se cierne sobre los moradores de la tierra. Como se explicó anteriormente, la iglesia es sal y luz. Sal es un sustantivo, pero también un verbo. La iglesia sala y sale (de su local de reunión).

¿Dónde queda el cielo y el infierno en los mensajes de los predicadores y creyentes? No se trata de condenar, sino de avisar. Dios ama a las personas y no quiere que nadie se pierda (2 Pedro 3:9). No podemos vender una salvación sin contrición, un paraíso sin santidad y una vida que mire solo al suelo y descuide el infierno y el cielo.

“Haz cuanto puedas por salvar a los que van camino a la muerte, porque Dios todo lo sabe y no podrás alegar ignorancia. ¡Si no lo haces, recibirás tu merecido!” (Proverbios 24:11,12 TLA).

Durante una convención internacional celebrada en la ciudad de Bogotá, tuve el privilegio de compartir un tiempo con Mel Tari, autor del libro Como viento recio. Durante su intervención, Mel relató una experiencia vivida en los días posteriores al tsunami de Indonesia que acabó con la vida de más de 250 000 personas. Su historia transcurre en la sala de embarque de un aeropuerto próximo al lugar de la catástrofe.

Esperando su vuelo, notó que una mujer sentada frente a él actuaba de un modo extraño. Mientras inclinaba su cuerpo hacia delante y hacia atrás repetidamente, balbuceaba unas ininteligibles palabras. Intrigado por saber qué susurraba, Mel se acercó a la mujer y alcanzó a escuchar: “Si nos hubieran avisado, si nos hubieran avisado, si nos hubieran avisado…”. Mel Tari descubriría más tarde que la señora había perdido a sus seres queridos en el devastador tsunami. Inmersa en su dolor, buscaba respuestas a su pregunta: “¿Por qué nadie nos previno?”. De haberlo sabido, miles de vidas se hubieran salvado y ella estaría con su familia.

Un terrible tsunami de juicio se aproxima veloz sobre aquellos que rechazan a Dios. Aún estás a tiempo de avisar a tus seres queridos y a aquellos con los que te relacionas a diario; hazlo antes de que sea demasiado tarde. “Pues todo el que invoque el nombre del Señor será salvo. ¿Pero cómo pueden ellos invocarlo para que los salve si no creen en él? ¿Y cómo pueden creer en él si nunca han oído de él? ¿Y cómo pueden oír de él a menos que alguien se lo diga? ¿Y cómo irá alguien a contarles sin ser enviado? Por eso, las Escrituras dicen: ‘¡Qué hermosos son los pies de los mensajeros que traen buenas noticias!’” (Romanos 10:13-15). 

Dirige tus pies hacia la mies. Una iglesia que olvidó su misión no pasa de ser un club de buenos amigos.

Conclusión

Una iglesia se levanta sobre fuertes columnas y las siguientes son algunas de las principales:

  1. Interés.
  2. Iniciativa.
  3. Investigación.
  4. Inteligencia.
  5. Integración.
  6. Integridad.
  7. Inmortalidad.

Imagen cortesía de Chris Brignola en Unsplash